El caballo Géminis: carácter y personalidad

¿Qué significa El caballo Géminis: carácter y personalidad en la carta astral?

El caballo Géminis es el curioso oficial de la cuadra: aprende rápido, se aburre rápido y siempre está más pendiente de lo que ocurre en el box de al lado

El Caballo Géminis en una frase

El caballo Géminis es el curioso oficial de la cuadra: aprende rápido, se aburre rápido y siempre está más pendiente de lo que ocurre en el box de al lado que de terminar el heno que tiene delante. Curioso más que asustadizo, parlanchín más que dependiente, busca variedad y una tarea para la mente más que la mayoría de los caballos.

Carácter y vida en casa

La señal más clara aparece a la hora de comer. En vez de instalarse en un montón de heno y acabarlo, este caballo picotea entre dos montones distintos, o se aleja de la red de heno para mirar por encima de la pared lo que pasa en el box vecino, y luego vuelve. Suele ser el primero en quedarse a medio masticar —con la mandíbula todavía en movimiento y las orejas girando— cuando llega un sonido nuevo desde el otro extremo de la cuadra, y localiza su origen antes de decidir si el heno merece la pena.

Quedarse quieto es lo más difícil para este caballo, y se nota sobre todo durante el atado para el aseo. Sujeto para el cepillado, un caballo Géminis cambia el peso de una pata a otra, mordisquea el ramal o las propias cuerdas, y estira el cuello hacia lo que tenga a su alcance: la manta, el cubo de cepillos, una chaqueta olvidada en la barra. Normalmente esto no es nerviosismo. Es un caballo sin nada que hacer y con una boca que sale a buscar una ocupación. Quien lo maneja aprende rápido que mantener las manos en movimiento o una tarea en marcha durante el aseo evita que el caballo se invente su propia diversión.

Energía y juego

Montado, el caballo Géminis aprende deprisa. Suele captar un ejercicio o un obstáculo nuevo en las primeras repeticiones; los entrenadores suelen decir que "lo pilla en una sola sesión". El problema llega justo después: si se insiste demasiado en lo mismo, se aburre de forma visible y se vuelve ingenioso. Rompe el aire, mete un cambio de mano que nadie ha pedido, o inventa un pequeño truco, no por desobediencia sino porque el ejercicio ha dejado de resultar interesante.

Su atención funciona a destellos. Las orejas se mueven constantemente entre el jinete, la valla de la pista y lo que sea que ocurra fuera; procesa varias cosas a la vez en lugar de fijarse en una sola. Puede sentirse totalmente "presente" en una vuelta y con la mente en otra parte en la siguiente, por lo que las transiciones a veces necesitan una segunda ayuda: lo que se ha desviado es la atención, no el entrenamiento. La solución es la variedad. Cambiar el orden de los ejercicios, moverse a otra esquina de la pista o trabajar en un sitio nuevo cada pocas sesiones hace que vuelva la chispa. La repetición sola no engancha a este caballo como engancha a los tipos más constantes.

En familia

Para quienes lo manejan a diario, el caballo Géminis es participativo e interactivo. Se fija en las cosas, se acerca a investigar y se mantiene mentalmente activo en lugar de desconectar. Pero esa misma actividad tiene su reverso: necesita ocupación. Dejado quieto sin nada que hacer, recurre a la boca y a lo que le rodea para entretenerse.

Las horas de la noche lo dejan claro. Un caballo Géminis es más ruidoso que sus vecinos después del anochecer: golpea la puerta del box, aporrea la pared, hace sonar una pelota o un juguete de lamer. Quienes cuidan de estos caballos informan de más roces, cambios de postura y jaleo general procedentes de este box que de los de al lado. Normalmente no indica malestar. Indica un caballo que intenta que ocurra algo, porque quedarse quieto en la oscuridad resulta aburrido. Un juguete de box o una red de heno de vaciado lento que exija verdadero esfuerzo dan a esa inquietud un destino útil.

Con desconocidos y otros animales

Este es el caballo que se acerca a la valla para recibir a una visita nueva antes de que nadie más de la manada se moleste en mirar. Cabeza alta, contacto visual directo, a veces un relincho, y en el primer minuto ya está mordisqueando bolsillos, olfateando manos, empujando con el hocico la ropa, reuniendo información sobre el recién llegado. Donde un caballo más receloso se echa atrás, el caballo Géminis va a averiguar.

En la manada hace de explorador. Es el primero en fijarse en el gato de la cuadra, en el perro que pasa trotando, en el camión de reparto que entra, y el primero en reaccionar. Pero la reacción es casi siempre curiosidad, no huida: camina hacia la valla para verlo mejor en vez de darse la vuelta. Sus amistades cambian más que las de la mayoría de los caballos. En lugar de un mejor amigo fijo, pasta junto a un compañero distinto según el día, y sus parejas de acicalado mutuo —con quienes intercambia rascados en la cruz— cambian con más frecuencia que en otros caballos del mismo prado. Le gusta la compañía, solo que no siempre la misma.

Lo que este caballo necesita de quien lo cuida

El caballo Géminis necesita la mente ocupada, y quien se organiza para ello obtiene un compañero realmente agradable y de aprendizaje rápido. Las trampas tienen siempre forma de aburrimiento, así que todo el trabajo consiste en adelantarse a él.

  • Variar el trabajo. Cambiar el orden de los ejercicios, el lugar y el reto cada pocas sesiones. Una vez aprendida una cosa, pasar a la siguiente; no insistir sin necesidad.
  • Darle una tarea durante el manejo. Mantener las manos y la atención ocupadas durante el atado, o darle algo permitido para mordisquear, para que no invente algo menos conveniente.
  • Ofrecer verdadero enriquecimiento por la noche. Una pelota, un juguete de lamer o una red de vaciado lento convierten la inquietud nocturna en algo productivo y calman los golpes en la puerta.
  • No confundir la curiosidad con un problema. La reacción de cabeza alta y avance hacia el gato o el camión es investigación, no nerviosismo; quien lo maneja con calma puede dejarle mirar y seguir adelante.
  • Dejar que su vida social sea flexible. No necesita estar emparejado con un compañero fijo; un reparto rotativo de compañeros de pasto le sienta perfectamente.

Una última palabra

El caballo Géminis es fácil de querer y fácil de subestimar. Aprende más rápido que la mayoría, afronta el mundo de cara y mantiene alerta a quien lo maneja, pero pide una mente tan ocupada como el cuerpo. Con variedad, una tarea que cumplir y algo con lo que entretenerse, se convierte exactamente en ese tipo de caballo brillante, curioso e interesante por el que la gente acude a la cuadra.

Calcular mi carta astral

Esta página es una de las piezas. Para verla en el contexto de tu carta entera, introduce fecha, hora y lugar de nacimiento.

Calcular mi carta astral →